Disfruta de las pequeñas cosas
Tal y como reza la regla 32 en la película Bienvenidos a Zombieland hay que aprender a disfrutar de las pequeñas cosas. Todos nos sabemos la teoría pero llevar esta regla a la practica no es tan sencillo como parece. Y quizás este caso no tiene que ver tanto con la película pero eso es especialmente difícil llevarla a cabo cuando uno tiene ciertas responsabilidades.
Hay muchas veces que nos torturamos cuando no podemos hacer nada o es mejor que no hagamos nada. O nos tomamos las cosas con demasiada responsabilidad y con demasiada importancia y eso no siempre es bueno. Ya no hablo de disfrutar de los momentos, pero si ahorrarte sufrimiento inútil. Porque al fin y al cabo, tal y como nos decía nuestra profesora de sexto de primaria: Si no tiene solución, ¿por qué te preocupas? Y si si la tiene, ¿por qué te preocupas?.
Y realmente es algo de lo cual me he dado cuenta en dos ocasiones recientemente. Una era esperando con mi, ahora antiguo, grupo de batucada a que nos diesen paso a subir al escenario. A causa de la mala organización la hora ya se había demorado más de treinta minutos. Y yo tenia que ir a la cena del cincuenta cumpleaños de mi padre. Estaba sufriendo yo a ver si nos tocaba o no hasta que al final el director del grupo me dijo que me decidiese. Que o me iba o me quedaba pero no podía estar retorciéndome todo el rato.
El otro momento fue antes de ver los fuegos artificiales de la Mercé en plaza España. Estaba hablando con Naky, Kay y Odín (seguramente no leas esto, pero sí, me he aprendido tu nombre) sobre Brigada S.O.S. y el Otakhristmas, el evento que haremos estas navidades, y me dijeron que no podía ser que me tomase la asociación tan en serio. Que me lo estaba tomando como un trabajo, y que tenía que disfrutar más con ello. Y realmente tienen razón. En Brigada siempre hay una miríada de cosas que salen mal. Si te sulfuras por todas ellas... mueres joven.
Hay muchas veces que nos torturamos cuando no podemos hacer nada o es mejor que no hagamos nada. O nos tomamos las cosas con demasiada responsabilidad y con demasiada importancia y eso no siempre es bueno. Ya no hablo de disfrutar de los momentos, pero si ahorrarte sufrimiento inútil. Porque al fin y al cabo, tal y como nos decía nuestra profesora de sexto de primaria: Si no tiene solución, ¿por qué te preocupas? Y si si la tiene, ¿por qué te preocupas?.
Y realmente es algo de lo cual me he dado cuenta en dos ocasiones recientemente. Una era esperando con mi, ahora antiguo, grupo de batucada a que nos diesen paso a subir al escenario. A causa de la mala organización la hora ya se había demorado más de treinta minutos. Y yo tenia que ir a la cena del cincuenta cumpleaños de mi padre. Estaba sufriendo yo a ver si nos tocaba o no hasta que al final el director del grupo me dijo que me decidiese. Que o me iba o me quedaba pero no podía estar retorciéndome todo el rato.
El otro momento fue antes de ver los fuegos artificiales de la Mercé en plaza España. Estaba hablando con Naky, Kay y Odín (seguramente no leas esto, pero sí, me he aprendido tu nombre) sobre Brigada S.O.S. y el Otakhristmas, el evento que haremos estas navidades, y me dijeron que no podía ser que me tomase la asociación tan en serio. Que me lo estaba tomando como un trabajo, y que tenía que disfrutar más con ello. Y realmente tienen razón. En Brigada siempre hay una miríada de cosas que salen mal. Si te sulfuras por todas ellas... mueres joven.
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