Salón del Manga

Este quizás ha sido el mejor y peor Salón del Manga de mi vida. Quizás a ojos de alguien pueda sonar contradictorio pero es perfectamente posible y tiene más sentido de lo que parece. Para empezar tengo que afirmar que me lo he pasado muy bien en el salón. Hay que decir que el mejor día ha estado el sábado con diferencia, pero el domingo también ha tenido su interés a la par de ser un día más tranquilo.

Lo que realmente me lleva a afirmar lo anteriormente dicho es lo que, hablándolo hace unas horas con amigos de Galicia, hemos denominado como la Vuelta a la Realidad. Durante el Salón del Manga te sitúas en una especie de realidad paralela donde gran parte de tus amigos están a una distancia inferior a los quinientos metros y estás rodeado de gente que comparte tus mismo gustos (si bien no todos, seguro que algunos de ellos).

Pero el problema está en la distancia entre los amigos. Sobretodo porque los hay que están a un par o tres de horas en tren, los hay que están a un viaje de avión a una comunidad autónoma lejana, y los hay que están a un vuelo avión a una comunidad autónoma lejana y varias paradas de autobús. Y la verdad encontrártelos a todos en el Salón después de hablar por el msn, teléfono y Skype durante más de un año con algunos o después de casi cuatro meses de desconocimiento total de su vida con otros es algo que te hace feliz... hasta que se van.

Llegados a este punto muchas veces la felicidad es substituida por una melancolía algo molesta ya que es posible que tardes en volver a verlos un año u ocho meses en el mejor de los casos. Ello sumado a la desazón de volver al día a día, de Volver a la Realidad, no es demasiado agradable. La realidad del Salón es demasiado agradable como para querer salir de ella y volver a la realidad.

Saludarte con alguien que ni siquiera conoces pero que sabes que comparte una afición contigo sin haberle dirigido ni la palabra; encontrarte un montón de gente que conoces y saludarlos y pararte un rato a charlar con ellos porque te apetece; conocer amigos de amigos; darte cuenta de que gente que nunca hubieses creído que le gustase el manga y el anime van al salón, algunos de ellos incluso disfrazados; y muchas cosas más son las que hacen que el Salón del Manga valga la pena y quieras que dure eternamente.

Resultado del Salón: un cóctel de emociones, experiencias, recuerdos y momentos - divertidos, épicos y Sanchez Dragónienses - con los cuales me voy a dormir hoy. Espero que nos veamos en el Otakhrsitmas ;).

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Oh, que bonito es lo que has escrito... La verdad es que estoy totalmente de acuerdo, y me alegro de que por lo menos haya podido ir este año y eso... aunque realmente solo haya sido un día. Nada, el año que viene más...;)
Black ha dicho que…
Cuata razón tienes esto ya me ha pasado alguna vez y te pones super contento. Que pena que este año no haya podido ir a ese fantastico universo paralelo llamado salón del manga.
Bueno que se le va a hacer. pero seguro que no se me escapará el salon del comic!!!!!
Thërydil ha dicho que…
Olvidas mencionar el hecho de ver a una de las profesoras con más estatus y menos odiadas por la gran mayoría del curso (sí, hablo de Jülia). Grandísimo recuerdo...
Sarynha ha dicho que…
ooh! que razón tienes! yo tengo unas ganas enormes de volver al salón! o a Barcelona! pero para el otakhristmas no puedo ir que estoy de examenes... con suerte podré ir unos días en vacaciones de navidad, o por carnavales o semana santa y si nó pues para el salón del cómic y verano ^^
ah por cierto, ya le dije a San que en verano estáis más que invitados a venir aquí! ^^

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